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¿ POR QUÉ TANTO ALBOROTO ?

 

Las instituciones públicas, con sus edificios y contenido, son patrimonios del pueblo, ya que éste los pagó con producto del sudor de su frente traducido en los impuestos que recauda el Gobierno.

 

Se ha derramado ya torrentes de tinta sobre la supuesta trasgresión o ilegalidad del uso del local del Comando de Ingeniería de las FF.AA. de la Nación, por parte de los jóvenes izquierdistas que se agruparon en el “II Encuentro Latinaoamericano de Jóvenes por el Cambio”. ¿Quiénes son los que cuestionan? ¿Hubieran condenado actitud similar si los congregados eran jóvenes de la derecha, amparados por las fuerzas reaccionarias que no quieren el cambio en el país por razones ya conocidísimas que no vale la pena repetirlas?

 

Cualquier persona tiene derecho a entrar o usar las reparticiones del gobierno, sean estas civiles o militares. Los jóvenes paraguayos y sus pares de nuestra América, al reunirse no atentaron contra las normas del Comando de Ingeniería y se comportaron en todo momento con el respeto que todos debemos imitar, inclusive los irrespetuosos que criticaron a una juventud expectante de crear un mundo mejor del que se les ofrece hoy.

 

Recuerdo que cuando yo vivía en Nueva York y visitaba esporádicamente Washington, D.C. para conocer tantos lugares y monumentos históricos, por las mañanas, cualquier ciudadano podía visitar la Casa Blanca, sede del Gobierno y hogar de la familia presidencial. Pues bien, la misma incluía el recorrido de los aposentos ubicados en el segundo piso. La práctica tuvo que suspenderse cuando en la década del 60 del siglo pasado se comenzó a atentar contra dignatarios del Gobierno.

 

Sin embargo, tengo entendido que estos jóvenes izquierdistas no atentaron contra nadie. Pero fíjense Uds. que en la mente del común, según lo que le enseñaron, izquierdista es sinónimo de violencia aunque por muy errada razón. Basados en tal aberración los grupos retrógrados, usando todos los medios de comunicación a su alcance, levantan tanta polvareda como sea posible, tratando de confundir aun más a la opinión pública. Pero a la gente ya no se le puede engañar. El proceso actual es irreversible.

 

Arístides Díaz Pena, brillante poeta nacido en Piribebuy, era de convicciones progresistas y sus poesías son de un profundo sentido humanista. Lo mismo digo de otro gran poeta paraguayo: Santiago Dimas Aranda. Ambos me honraron con su amistad. Jamás hicieron apología de la violencia, por el contrario, enaltecieron la dignidad humana. No conozco a exponentes de la derecha que ostenten tan bellas convicciones.

 

 

Asunción, 15 de Mayo de 2009.

 

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