Revista Arsenio Erico

Centro Paraguayo de New York

 

 

Inolvidable "Viernes Sociales" de musicos, artistas y poetas en el CPNY.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El CPNY sigue recibiendo grandes personalidades de la cultura paraguaya, en los ya famosos "Viernes Sociales del CPNY" . Esta ves asisitieron como invitados, el conocido poeta paraguayo Aurelio Gonzalez Canales y acompañado de otro colega residente en la ciudad Maryland, el poeta Teofilo Acosta.

Aurelio Gonzalez canales aprovechó su fugaz visita al local del CPNY, para hacer el lanzamiento de su libro "Ojeé", que contiene mil alocuciones de nuestro dulce idioma guaraní, traducidos al español. Teofilo Acosta, poeta paraguayo nacido en la localidad de Juan De Mena y residente por mucho tiempo en la ciudad de San Lorenzo del campo grande, donó un lote de libros al Centro paraguayo de New York, en la persona de su presidenta, señora Margarita Sanchez. El CPNY, sigue con su tarea inclaudicable de motivar, expandir y presentar de este modo, todo lo que enaltezca nuestra cultura y nuestras tradiciones, en el nombre de nuestros afamados musicos, poetas y artistas que visitan la casa de todos los paraguayos en la ciudad de New York . La Presidenta del CPNY, agradeció el gesto de Teofilo Acosta, en nombre de toda la Comisión Ejecutiva del CP.

Hay que recordar que Aurelio Canales vino a New York, para representar a la cultura paraguaya, en la feria del libro de NY que se realizó en el local de "Saint Demetriux Greek School" en Astoria NY, el 3 y el 4 de Octubre del 2008. Tanto Aurelio Canales como Teofilo Acosta, presentaron sus libros de poemas, compartiendo con todos los que se acercaron a ver el stand paraguayo en la famosa feria del libro de la capital del mundo.

En el local del CPNY, Aurelio Canales y Teofilo Acosta leyeron su obras, ante un emocionado publico, que pedian una y otra ves las poesias de estos dos grandes creadores de nuestra cultura.

 

Aurelio Gonzalez Canales.

Te cuento cómo:

Cuentan que un viajero maravillado por una especie de bambú que había en un lugar remoto, trajo consigo unas semillas del mismo para sembrarlas en su campo. Llegado del viaje, se propuso de inmediato darle vida de planta a dichas semillas. Para evitar cualquier fracaso debido al trasplante o muda, se propuso hacer unos canteros donde enterraría las semillas, y una vez germinadas crecerían en ese lugar para siempre. Pacientemente seguía el proceso de la germinación hasta que por fin al borde de la impaciencia del viajero, por no ver lograrse su sueño de tener el gigantesco bambú en su campo, con la aurora de un día cargado de rocío, como habitualmente lo hacía, fue a mirar los canteros, donde se percató de que unas gotas de rocío, en su transparencia, dejaban ver un brote verde… ¡era la semilla hecha planta! El viajero en el apuro y la obsesión de ver a sus bambúes estirarse al cielo no los veía crecer como a él le gustaría que sean, sino que su desarrollo seguía el ritmo con que crece un bebé… Pasaron uno, dos, tres años, y ahí estaba el bambú con una altura de 10 cm… Pero al cuarto año, como un mágico despertar, en la época de rocío, comenzó a estirarse el tallo de los bambúes de tal forma que, antes de los seis meses, ellos ya habían llegado a 7 metros, es decir, a la mitad de la altura que tienen cuando adultos.

El viajero, feliz, investigó el fenómeno que se daba en este tipo de bambú y llegó a la conclusión de que en los primeros días, meses y años el bambú se enraizaba en la tierra de tal manera a poder sostener el crecimiento magistral de su tallo. (Extraido del diario ABC).

 

 

 

 

.......................................................................

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

©2008 Revista Arsenio Erico