Revista Arsenio Erico

Politica Local

Operacion - Masacre en gestacion

18 de Mayo 08

Luis Aguero Wagner

Operación masacre es una famosa novela histórica del escritor argentino Rodolfo Walsh, que narra los entretelones de los fusilamientos de simpatizantes peronistas en León Suárez, inmediatamente posteriores a la revolución Libertadora que derrocó a Juan Domingo Perón en 1955.
No menos recordada es la respuesta de la resistencia montonera, que encarnó la voluntad peronista de sobrevivir. El ajusticiamiento del ex dictador Teniente General Aramburu el 1º de Junio de 1970 llevó a la caída del dictador Onganía en apenas una semana.
El concomitante plagio de los ejecutivos cerealeros Juan y Jorge Born en 1975, es conocido como el más grande secuestro extorsivo de la historia, en razón de haberse pagado como rescate 60 millones de dólares. De la empresa de los hermanos Born, Bunge y Born (mas tarde asimilada por Bunge a secas), se había llegado a decir en Argentina que primero compraba el cereal a precios miserables, luego hacía lo mismo con las tierras del productor y luego le vendía desde las bolsas de arpillera importadas de la India para el cereal hasta la soga con la cual ahorcarse cuando estaba suficientemente arruinado.
Ambas acciones de la guerrilla urbana peronista citadas son consideradas derivaciones de la Operación masacre del 9 de Junio de 1956 que Walsh relata en su novela, con un estilo cuyos créditos de alumbramiento disputa con Truman Capote.
Una secuencia sucesiva de hechos similares a la secuela de la Operación Masacre en argentina parece estar gestándose en Paraguay, donde los traficantes de soja transgénica brasileños, que someten a los campesinos a un oprobioso apartheid en su propia tierra, han logrado instrumentar a las autoridades paraguayas e incluso a los medios de comunicación para que hostiguen y repriman a sus propios compatriotas en defensa de los intereses del sector agro exportador. Curiosamente, son los mismos medios y periodistas que defienden a la clase sojera quienes se llenan la boca con un nacionalismo xenofóbico que raya en el chauvinismo jingoísta cuando abordan temas como la represa hidroeléctrica de Itaipú.
La conciencia de clase, obviamente, está más allá de todo nacionalismo.
El buque insignia de la prensa reaccionaria paraguaya, el diario ABC color, publica hoy domingo 18 de mayo un memorable editorial que constituye toda una apología al apartheid dependiente y a la falta de autonomía de pensamiento. Basta citar un párrafo donde condena la agricultura orgánica como arcaica y afirma tajante que los campesinos paraguayos son pobres porque carecen de las mismas biotecnologías que causan estragos en las zonas rurales con sus fumigaciones y fertilizantes. Es decir, para progresar deben pasar de víctimas a victimarios, pero sin saber cómo.
Si no tijereamos por conveniencia la historia deberíamos aceptar que las raíces del problema campesino paraguayo se remontan por lo menos a los tiempos en que el dueño de ABC color donaba dinero para represión dictatorial, hacía negocios con su pariente el dictador Stroessner y lo llenaba de elogios desde su diario, buenos tiempos en que la influencia brasileña empezaba a crecer en Paraguay como derivación de la estrategia de la “marcha hacia el este”, diseñada en Washington ya en la década de 1930 para desplazar la influencia argentina en Paraguay.
El proceso encontró escollos dialécticos cuando Brasil, que quería construir por propia cuenta Itaipú, ocupó Puerto Coronel Renato en 1965 y se apoderó así de los Saltos del Guairá.
El revuelo nacionalista que causó la invasión brasileña al territorio paraguayo fue aplacada por los intereses de la industria azucarera norteamericana, que entonces obligó al presidente Lyndon Johnson a coordinar una invasión a República Dominicana bajo auspicios de la OEA. El dictador Stroessner fue uno de los primeros en colaborar con el dulce negocio enviando soldados paraguayos a colaborar con la noble causa, junto a una fuerza multinacional que actuó en nombre de la “comunidad internacional”, apodo bajo el cual disfraza ocasionalmente Washington sus intervenciones. Los soldados paraguayos actuaron bajo las órdenes de un general brasileño, Panasco Alwyn, en defensa de los intereses norteamericanos, a pesar de que algunos de ellos acababan de enfrentarse a tiros con tropas brasileñas por las aguas que según dicen los enterados, valen oro.
Frecuentemente ABC alaba la obra patriótica y nacionalista del historiador Efraín Cardozo, a quien el diplomático y petrolero norteamericano Spruille Braden sindica en sus memorias como responsable de que Bolivia se haya quedado, en 1938, con 50.000 kilómetros cuadrados de territorio petrolífero que las tropas paraguayas habían conquistado en su guerra contra Bolivia. Al mismo tiempo Zucolillo que ensalza a Cardozo fustiga el entreguismo de su otrora protector, el dictador Stroessner con respecto al Brasil.
Curiosamente, la edición del “Journal do Brasil” del 29 de enero de 1966 revelaba que había sido nuestro gran historiador el redactor de los documentos que por ese entonces intercambiaba el Ministro de Relaciones Exteriores Raúl Sapena Pastor con su contraparte de la dictadura brasileña, hecho que explica la extraordinaria similitud entre las argumentaciones del canciller de Stroessner y las contenidas en el libro que posteriormente publicó Cardozo bajo el título “Preguntas y respuestas sobre los Saltos del Guairá”. Hecho que sólo podría mencionarse en la serie de notas y entrevistas que publica el diario de Zucolillo al respecto si es que lo redacta un periodista que no lee el diario donde trabaja, hecho que al contrario de lo que uno pueda imaginarse no es muy difícil y ya ha sucedido en varias oportunidades.

El periodista Nemesio Barreto cuenta que a mediados de la década de 1960, durante una reunión entre los ministros de relaciones exteriores de Brasil y de Paraguay, el canciller Juracy Magalhaes le apartó a su colega paraguayo, Raúl Sapena Pastor, para hacerle un comentario estremecedor: “mi querido amigo, como usted bien sabe, un tratado puede modificarse en virtud de otro tratado o bien por el feliz resultado de una guerra; Brasil no está dispuesto a aceptar un nuevo tratado, lo que entonces resta por saber es si Paraguay está dispuesto a soportar otra guerra”
Esa misma noche hubo una gran fiesta en Asunción para agasajar a los miembros de la Inteligencia Militar paraguaya, quienes una semana antes habían decidido usar una imperfectible estrategia en el conflicto limítrofe con Brasil. Cuenta el escritor uruguayo Eduardo Galeano, que visitó Paraguay en esa época como cronista, que le sorprendió ver que muchos de los jerarcas de la dictadura de Stroessner a los que durante el día vio en los mítines políticos vivando al Mariscal Francisco Solano López y a los héroes de la guerra contra la Triple Alianza, volvió a encontrar a la noche en la embajada brasileña brindando con champagne por la gloria de Pedro II, el Marqués de Caxias y el Conde D'eu..
La explicación está en que el canciller Raúl Sapena Pastor recibía precisas instrucciones, sin descuidar el más mínimo detalle, sobre cómo hacerse el desentendido de cualquier problema con los herederos del imperio lusitano. El resultado de esta política fue un documento que unos denominaron como el “Acta de Entrega de los Saltos del Guairá” y otros como el “Acta de Defunción” de una de las grandes maravillas de la naturaleza. El documento que fue firmado en la ciudad brasileña de Foz de Yguazú, el día 22 de junio de 1966. Inmediatamente después vendrían las ventas irresponsables de tierras a colonos brasileños por parte del encargado de la reforma agraria nombrado por el dictador Stroessner, Juan Manuel Frutos, a la sazón jerarca de la Liga Mundial Anticomunista que financiaba la Secta Moon.
En la Operación Masacre que describió Rodolfo Walsh en su famosa novela, llevada al cine en la clandestinidad durante el año 1971 por Jorge Cedrón, puede reconocerse el germen del Proceso de Reorganización Nacional que costó decenas de miles de muertos y desaparecidos en Argentina.
Por el mismo camino parecen desear llevar al Paraguay quienes se agazapan en las redacciones para ideologizar y justificar dependencias y estancamientos de regímenes antidemocráticos, planes económicos trashumantes, represiones y asesinatos de campesinos, todo ello en medio de una rebeldía cuyo estallido se siente y resuena por todas partes.

 

 

El Obispo y la parábola del Gatopardo

 

Apenas a dos semanas de consumarse la victoria electoral del obispo Fernando Lugo en las elecciones presidenciales de Paraguay, la desilusión ha ganado los animos de la mayoria de sus votantes, sobre todo los adictos al Partido Liberal que con un renunciamiento historico posibilitaron la alternancia en el poder polítco del pais. El tan mentado cambio, anunciado con bombos y platillos desde la Alianza que impulso la candidatura del religioso suspendido, ha dado paso al mas desvergonzado gatopardismo entre los nuevos satrapas, que se han envuelto como manadas depredadoras en una encarnizada pugna por los cargos que quedarán vacantes con el desalojo del partido Colorado, una larga lista de privilegiados puestos con altisimos salarios y escasísimas responsabilidades. De donde saldran los nombramientos es hasta ahora un secreto guardado bajo siete llaves, considerando que el responsable parece no escuchar razones ni siquiera del partido que mas votos aporto a su triunfo, el PLRA. Las sospechas apuntan en una sola direccion: la embajada norteamericana, financista de la mayoría de los grupos que cerraron filas en torno al Obispo. El mismo candidato triunfante, teologo del neoliberalismo que asumiro el poder en agosto, no ha hecho mucho esfuerzo tan siquiera para exteriorizar un cambio de estilo. A principios de esta semana, se rumoreo que cederá el ministerio de Industria al empresario que le facilitó su avioneta privada para realizar su campana, y poco despues acepto un lujoso vehículo Todo-terreno evaluado en 70 mil dólares como obsequio de un oscuro politico de la frontera. Tambien se reunio con su supuesto archienemigo el presidente saliente Nicanor Duarte Frutos sin trascender los temas tratados, y designo como ministro del area económica a un conocido agente del Fondo Monetario Internacional, el economista Dionisio Borda, de triste memoria por sus impuestazos y sus impopulares medidas tributarias para alimentar el andamiaje del prebendarismo y la corrupción durante los primeros meses del gobierno saliente. Mientras el supremo obispo tiene tiempo para reunirse con la mafia, departir con sus financistas y empresarios, presentar a los ministros que le imponen el FMI y el embajador norteamericano, un grupo de mujeres indígenas y de sectores populares liderado por Maguiorina Balbuena me ha hecho llegar una nota donde manifiesta su preocupación por la escasa importancia dada hasta ahora a un pedido de audiencia presentado al obispo hace casi dos semanas, sin respuesta alguna. En medio de esta verdadera predica de las semblanzas gatopardistas, florecen los arribistas que elogian la adscripcion del Mesías al "pensamiento unico", chantajistas que silencian toda reflexion critica en nombre del realismo, el pragmatismo, la responsabilidad y la modernidad. Desterrando la funcion intelectual y convirtiendose en ecos, aparecen los comunicadores y educadores del nuevo establishment reclamando tajadas por sus silencios o elogios, los neoliberales quimicamente puros, los obesos comerciantes perfumeros y los maquilladores de la historia. Para esta comparsa circense de falsedades, denunciar la verdad seria el más revolucionario y peligrosamente subversivo de los actos. Integrarse a este equipo dominado por la banalidad y cobardia no es facil, se debe ignorar vastas areas de la realidad, renunciar a la imaginación critica, a la inteligencia, a la reflexion y los principios y por supuesto, abrazar apasionadamente la nueva teologia que ha desembarcado en Paraguay de la mano del obispo Fernando Lugo, la teologia neoliberal.

 

 

Crónicas paraguayas: UN DOMINGO CAVALLO EN EL GABINETE DEL OBISPO

 

Una de las medidas más sorprendentes del efímero gobierno del presidente Fernando De la Rúa en Argentina fue nombrar ministro de economía a Domingo Cavallo. Se pretendía sortear así la recesión que sufría el país desde 1999, olvidando todo lo que habían criticado a Menem, fuertemente identificado con las políticas económicas de Cavallo, a lo largo de la campaña proselitista del Frepaso .

Las medidas del economista de Harvard pronto mostraron su ineficacia para De la Rúa y resultaron ser sumamente impopulares, especialmente el corralito que restringía la extracción de dinero de cuentas corrientes y cajas de ahorro, tomada en noviembre de 2001.  A raíz de dicha determinación, un estallido espontáneo se desató la noche del 19 de diciembre exigiendo la renuncia de Cavallo, minutos después de que el presidente anunciara por los medios que había declarado el estado de sitio.  Al día siguiente, los disturbios también obligaban a renunciar al presidente de la Rúa, quien no había logrado entenderse con su vicepresidente el "Chacho" Alvarez, que había abandonado meses antes el gobierno.  De esta manera, el peronismo recuperó el gobierno a pesar de perder las elecciones el año anterior y completó el período de quienes lo habían derrotado en las urnas.

Por la misma senda de Fernando de la Rúa parece haber dado su primer paso el gobierno del obispo Fernando Lugo, al convocar para dirigir el área económica y tributaria del país a Dionisio Borda, de nefastos antecedentes como ministro de Hacienda del presidente Nicanor Duarte Frutos, etapa en la que atacó la pequeña empresa, hostigó al pequeño comerciante y a los trabajadores por cuenta propia, buscando justificarse ante el Fondo Monetario Internacional y olvidando a su propio pueblo.  Allanándose a las imposiciones del FMI, Borda llevó la pobreza hasta grados insostenibles, al punto que el deterioro económico que generó con sus políticas acabó tumbando a un partido que llevaba 61 años ganando cómodamente las elecciones en Paraguay.

Las fuerzas vivas y las mafias que se agazapan detrás de Borda demuestran así absoluta inconciencia y desprecio por la condición de sus compatriotas, sacrificando como lo hicieron  Mahuad y Noboa en Ecuador, entre tantos otros, los derechos de su propia comunidad ante el altar de los engañosos índices macroeconómicos y los inicuos acuerdos con el FMI que jamás serían aceptados en el modelo que los promueve (el de los Estados Unidos).  En el caso ecuatoriano, se insitió en sacrificar al ciudadano hasta niveles estoicos en aras de mantener una presunta cooperación del Fondo que en verdad poco hizo por evitar el fracaso de los sucesivos gobiernos de derechas previos al de Rafael Correa.

Tal como lo ha señalado Joseph Stiglitz y lo han reconocido todos los intelectuales honestos del mundo, ha existido siempre una enorme diferencia entre las políticas que el FMI o el BM impulsaban alrededor del mundo, y especialmente en América Latina, y lo que sus mismos funcionarios hacían en América Latina.  Mientras en Estados Unidos el Banco de la Reserva Federal controla la inflación y promueve el crecimiento económico y el empleo, sus homólogos del resto del mundo son restringidos por estos organismos a ocuparse sólo de la inflación.

Además de ser campeones de la privatización de los sistemas de pensiones, algo rechazado enfáticamente en Estados Unidos, el FMI considera inaceptable un déficit fiscal en países como Paraguay, aunque en los países del norte exista consenso en cuanto a que si es necesario tener déficit fiscal para evitar una situación recesiva, hay que tenerlo. Durante el gobierno que llevó al colapso el esquema hegemónico de las últimas seis décadas en Paraguay, Borda introdujo profundas distorsiones en los sistemas contables que alteraron negativamente la economía, llevando a perder oportunidades de inversión y a malograr hasta  empresas que habían sido rentables.

Pero quizás el aspecto más negativo de la gestión de Dionisio Borda fue su enfoque de la política tributaria, una visión tributaria –vale la redundancia- a la de los centros de poder, que ignoró olímpicamente el componente esencial de una política democrática en la materia, que por lógica nos dice que los sectores  más acomodados deberían pagar más. Ese aspecto no tuvo el trabajo en cuestión, dado que apeló al IVA, recurrente caballito de batalla del FMI.

Como lo esclarece Stiglitz, para democratizar una política tributaria los impuestos deben ser progresivos y no proporcionales como el IVA, aunque puedan eximirse algunas categorías sin alterar mucho el resultado final. Lo más grave es que en países como Paraguay el IVA grava al sector formal de la economía, que es precisamente el que uno quiere impulsar como parte del proceso de desarrollo.

Otro aspecto de la gestión de Borda fue la pérdida de la representatividad del Banco Central del Paraguay, que en manos de burócratas genuflexos a las imposiciones del norte se subordinó a los designios de los organismos y embajadas extranjeras que poco tenían que ver con los reales intereses del país.

El contradictorio nombramiento como timonel de la economía paraguaya de un personaje tan identificado con las probadamente fracasadas recetas de un ente tan desprestigiado en América Latina como el FMI, no sería tan indignante si se diera en el marco de un gobierno neoliberal, salpicado por apellidos de la oligarquía y aplaudido por los centros de poder.  Sin embargo, sucede en un gobierno al que la izquierda latinoamericana promocionó incondicionalmente antes de llegar al poder, y al que toda la prensa internacional saludó como el gobierno popular de un teólogo de la liberación tercermundista.

 

 

 

Fiestas dionisíacas del FMI en Paraguay

 

Luego de proclamar una y mil veces como el obispo de los pobres a su líder, presentado como un teólogo de la liberación tercermundista, recibir el respaldo de toda la izquierda latinoamericana y sus agencias noticiosas, hablar hasta el hartazgo de socialismo, reforma agraria y agitar el puño izquierdo crispado, el movimiento que llevó a la presidencia del Paraguay al obispo Fernando Lugo ha decidido convocar para dirigir las finanzas de su gobierno desde el Ministerio de Hacienda a un conocido personero del Fondo Monetario Internacional, el economista Dionisio Borda.

Unos apuntes sobre sus ideas económicas señalan como sus objetivos erosionar y minar las bases de lo que denomina "estado depredador", una forma eufemística de proclamar su afán privatista. Los "logros" para Borda son los que el FMI considera excelentes, los índices macroeconómicos en orden, la inflación controlada y el crecimiento económico.
No se tiene en cuenta, sin embargo, que el crecimiento económico se ha logrado merced al aumento de las exportaciones de soja, un negocio que en Paraguay está en manos de un puñado de extranjeros que depositan sus ganancias en bancos del exterior, que conlleva un alto costo en desempleo –no crea fuentes de trabajo-, concentración de las tierras –obliga a los campesinos a vender sus parcelas al sector agroexportador-, la migración masiva, contaminación ambiental, intoxicaciones y hasta pérdida de vidas humanas.
Las mafias que manejan el negocio de la soja transgénica incluso han apelado al terror impuesto por los paramilitares en las zonas donde campesinos se resisten a ceder, y sólo por citar un caso reciente, el viernes 25 de abril el agricultor Pedro Silva fue atacado con disparos de armas de fuego en la zona de Lima (departamento de San Pedro) en represalia por su activismo en contra del cultivo de soja. Aunque se realizaron las denuncias correspondientes, las autoridades hacen todo lo posible por cubrir con un manto de impunidad los hechos.
La designación de Borda se enmarca en los planes del imperio norteamericano en Paraguay, cuyo eje central seguirá siendo su penetración por medio del fortalecimiento del Plan Umbral que seguira financiando fuertemente programas gubernamentales "anticorrupcion" y el fortalecimiento de la "sociedad civil".
Todo el chorro de dinero sera administrado y expedido via USAID. Con esto apuntaran a controlar a entidades gubernamentales, aparatos de inteligencia, movimientos sociales, y ONGs. Cason ya cumplio su mision, sentó las bases para un financiamiento mas agresivo, fortaleció a la USAID, y por sobre todo tumbó al partido colorado al mando de Nicanor Duarte.
Para dar seguimiento a estos precedentes nadie mejor que la nueva embajadora de Estados Unidos en Paraguay Liliana Ayalde, la que estuvo al mando de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) nada mas y nada menos que en Nicaragua, Bolivia y Colombia. Hoy su mision consistirá en seguir de cerca los pasos de Lugo, endulzarnos con la cooperación e intentar alejarnos del "eje del mal".
El mismo James Cason en su reunión con Lugo adelantaba que USA apuntaba a incrementar el rubro destinado al Plan Umbral Paraguay, solo faltaba la nueva pieza que lo ejecute.
La nueva embajadora tiene una foja de servicios ideal para la misión que ahora le asignaron en Paraguay. Nacida en Baltimore en 1956, Liliana se graduó en Estudios de Desarrollo Internacional en la Universidad Americana de Washington.
Desde que ingresó ingresó a la oficina de Servicio Exterior de los Estados Unidos en 1981, ha ocupado puestos claves para la penetración imperialista y las campañas de desestabilización. Fué directora de Usaid/ Bolivia desde agosto de 1999 donde administró una cartera de alrededor de $us 100 millones por año hasta mediados del 2004. Entonces fue designada Directora de USAID Colombia hasta el 2008.
También dirigió a Usaid en Nicaragua. Antes estuvo en la oficina central de Asuntos Americanos en el Extranjero, en el buró para Latinoamérica y el Caribe, y comandó la oficina de Desarrollo de Recursos Humanos de Usaid en Bangladesh.
El gobierno de Fernando Lugo, que llegó al poder saludado como un triunfo de la izquierda latinoamericana –aunque la mayoría de los grupos opositores que impulsaron su candidatura fueron financiados por el embajador norteamericano James Cason, culmina así los aprestos para las reformas neoliberales que los centros de poder tienen trazados para el Paraguay.
Con una izquierda funcional a los intereses de la embajada norteamericana, se anuncian los festejos dionisíacos, con Dionisio Borda como maestro de ceremonias, que el FMI y el imperio norteamericano han decidido celebrar en Paraguay.


 

 

 

 

 

 

 

Frustración de la izquierda machista y reaccionaria en Paraguay

 

Aunque la prensa internacional presentó la reciente victoria electoral del obispo Fernando Lugo (candidato de la derecha neoliberal) en las elecciones de Paraguay como un “triunfo de la izquierda”, gran parte de los méritos debemos atribuir al espíritu internacionalista de los adherentes del Frente Misógino de Liberación Machista, que logró infiltrar hasta las organizaciones feministas que apoyaron al candidato ganador.

La contradicción de una izquierda posibilitando el triunfo de la derecha neoliberal frente al centrismo estatista,  por no votar a  una mujer, sólo es comparable a las actuales preferencias del electorado racista norteamericano por un candidato de color ante una candidatura femenina.  Es decir, dos pasos atrás por uno adelante.
Lo peor del caso es que la izquierda paraguaya, que se atribuye el triunfo, sólo logró dos de los 44 escaños en el Senado, y apenas uno de los 70 en la cámara de representantes con  su apoyo incondicional al Partido Liberal, el verdadero ganador de los comicios.
El machismo de la izquierda, que prefirió la victoria neoliberal antes que tolerar una candidatura femenina,  es coherente con la visión marxista que expuso Engels cuando afirmó que el sexismo era una especie de inversión de la opresión de clase, recurrente punto de vista de la izquierda que considera al feminismo algo muy “burgués”.  Uno de los grandes precursores del comunismo demostró así la flexibilidad del socialismo científico a la hora de encontrar sofismas si es que se trataba de defender los privilegios masculinos.
Recalcitrantes feministas paraguayas han demostrado, apoyando al obispo Fernando Lugo en estos recientes comicios, que sólo son feministas sólo hasta el postre. Después, que paguen ellos.
Un caso parecido se da con el ejemplo de la izquierda vegetariana de Uruguay, precisamente modelo admirado por el Supremo Obispo paraguayo, donde las feministas se quejan de que a pesar del progresismo el machismo charrúa no ha permitido un aumento en la representación de las mujeres en la política.  Feministas uruguayas aseguran que la izquierda, al igual que la derecha y los conservadores, discrimina a las mujeres porque considera que la política no es tarea para ellas, y no precisamente porque considere que ellas no se esfuerzan por sí mismas.   Citan como ejemplo que el Frente Amplio hasta ahora no ha movido un dedo por mejorar la sub-representación de las mujeres uruguayas modificando los mecanismos existentes, situación que ciertamente no tienen porqué alterar si hasta ahora les ha traído ingentes beneficios.
Los vicios de la izquierda neoliberal paraguaya parecen asemejarse bastante a la izquierda marxista de Nicaragua, que al igual que la elegante social democracia de Tabaré Vazquez en Uruguay, no ha puesto mucho empeño en impulsar leyes contra la discriminación sexista.  Al igual que la uruguaya y paraguaya, esta izquierda nicaragüense se siente más identificada con la Iglesia Católica en la concepción patriarcal de la familia, en sus consignas, programas y discursos aunque algunos pretendan convencer de lo contrario.
Desde que se tiene memoria, los programas y luchas de los partidos, organizaciones y movimientos de la izquierda latinoamericana han tenido como eje el cambio en la organización de la producción desde la economía, atacando los latifundios semifeudales creados por el capitalismo impuesto por el neocolonialismo,  luchando por la promoción de la solidaridad entre los trabajadores, obreros y otros sectores populares cuya autonomía con respecto a los centros de poder buscaban incentivar.  En los últimos tiempos han hecho hincapié en la extensión de la participación y representación política de sectores desprotegidos, pero siempre marginando a la mujer con tanto o más espíritu excluyente que sus supuestos antagonistas de la derecha. 
No se les puede pedir otra cosa si el mismo Engels, que vislumbró la primera división del trabajo entre el hombre y la mujer, sucumbió en sus elucubraciones a la tentación machista  y justificó el trabajo no remunerado de la mujer en el hogar como el único reparto de tareas que escapaba a la inherente explotación.  Así, uno de los grandes teóricos de la ideología igualitaria marginó a las mujeres, a las que no les concedió la categoría de “clase” tal vez porque él mismo hizo transitar sus disquisiciones teóricas por el camino que tanto criticaba al liberalismo: el de sus propios intereses, en este caso machistas.
Ya lo dijo Kate Mollet, el dominio sexual es la clave de toda la estructura de la injusticia humana, a lo que podemos agregar que a esa estructura no escapan ni siquiera los pensamientos de la mente más privilegiada.

 

 

 

 

 

 

 

 

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